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P. Kevin Deakin, SHM
Entrevistamos en este bloque de «El Sacerdote» al P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre. Durante su juventud fue confundido por los placeres aparentes del mundo que le hicieron olvidarse de Dios. Sin embargo, el Señor nunca se apartó de su lado y, sin darse él cuenta, fue poniendo en su camino los medios necesarios para dar luz a su alma. Después de un encuentro personal con Dios, cambió el rumbo de su vida y comenzó a vivir en gracia. Posteriormente descubrió su vocación como sacerdote dentro de los Siervos del Hogar de la Madre. Descubriremos en estos programas cuáles han sido los destinos y misiones que ha realizado desde que es sacerdote y, con motivo del año jubilar dedicado a San José que celebramos este año, nos hablará acerca de este personaje humilde y sencillo, que tuvo un papel importante dentro de la Sagrada Familia de Nazaret.
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El P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, desde que es sacerdote ha quedado impresionado, en cada uno de los destinos en los que ha estado, de la necesidad que tienen los feligreses de escuchar hablar acerca de la vida eterna. Necesitan con frecuencia que se les recuerde que estamos de paso, que nuestra meta es el Cielo, y que para llegar allí el camino más seguro es la identificación con Cristo. El sacerdote, como buen pastor, tiene la gran misión de transmitir la fe y la esperanza en la vida eterna, asegurar que ningún alma se pierda, y si alguna se extravía, reconducirla, para que todos lleguen a gozar de la visión beatífica de Dios.
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El P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, fue cegado durante su juventud por los placeres del mundo, hasta tal punto que pensaba que no podía existir mayor felicidad que la que estos le ofrecían. Sin embargo, al escuchar el testimonio de un amigo con el que jugaba a rugby sobre cómo encontró su vocación al sacerdocio y qué cosas pedía el Señor ahora de él, le hizo reflexionar sobre cómo estaba viviendo su propia vida. Después de una larga lucha espiritual, y con la ayuda de Dios, empezó a caminar por la vida de la gracia, donde encontró la felicidad de la que su amigo hablaba.



