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"El sacerdote" te quiere ayudar a comprender la grandeza del ministerio que Dios ha confiado a algunos hombres que Él mismo ha elegido, para prolongar su misión en el mundo.
"El mismo Señor, para que los fieles se fundieran en un solo cuerpo [...], entre ellos constituyó a algunos ministros, para ofrecer el sacrificio y perdonar los pecados, y desempeñar públicamente, en nombre de Cristo, la función sacerdotal en favor de los hombres" (Presbyterorum Ordinis, nº 2).

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El P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, desde que es sacerdote ha quedado impresionado, en cada uno de los destinos en los que ha estado, de la necesidad que tienen los feligreses de escuchar hablar acerca de la vida eterna. Necesitan con frecuencia que se les recuerde que estamos de paso, que nuestra meta es el Cielo, y que para llegar allí el camino más seguro es la identificación con Cristo. El sacerdote, como buen pastor, tiene la gran misión de transmitir la fe y la esperanza en la vida eterna, asegurar que ningún alma se pierda, y si alguna se extravía, reconducirla, para que todos lleguen a gozar de la visión beatífica de Dios.

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Portadores de esperanza

El P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, desde que es sacerdote ha quedado impresionado, en cada uno de los destinos en los que ha estado, de la necesidad que tienen los feligreses de escuchar hablar acerca de la vida eterna. Necesitan con frecuencia que se les recuerde que estamos de paso, que nuestra meta es el Cielo, y que para llegar allí el camino más seguro es la identificación con Cristo. El sacerdote, como buen pastor, tiene la gran misión de transmitir la fe y la esperanza en la vida eterna, asegurar que ningún alma se pierda, y si alguna se extravía, reconducirla, para que todos lleguen a gozar de la visión beatífica de Dios.

La verdadera felicidad

El P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, fue cegado durante su juventud por los placeres del mundo, hasta tal punto que pensaba que no podía existir mayor felicidad que la que estos le ofrecían. Sin embargo, al escuchar el testimonio de un amigo con el que jugaba a rugby sobre cómo encontró su vocación al sacerdocio y qué cosas pedía el Señor ahora de él, le hizo reflexionar sobre cómo estaba viviendo su propia vida. Después de una larga lucha espiritual, y con la ayuda de Dios, empezó a caminar por la vida de la gracia, donde encontró la felicidad de la que su amigo hablaba.

Ella nos lleva hacia Jesús

D. Borja Grau Orellano, sacerdote de la diócesis de Valencia (España), termina este bloque de «El Sacerdote» acercándonos a la figura de la Virgen María. Ella le confirmó su vocación al sacerdocio durante un viaje a Medjugorje en 2013. Allí vio claramente que tenía que consagrar toda su vida a Jesucristo por medio del Inmaculado Corazón de María. ¿Qué mejor camino para llegar a Jesús que su Madre? D. Borja nos anima a tener una relación cercana con María, a rezar el Rosario, pero no de manera mecánica, sino prestando atención a cada Ave María para entablar un verdadero diálogo con Ella. Es Nuestra Madre y siempre procurará lo mejor para nosotros.

La adoración eucarística

D. Borja Grau Orellano, sacerdote de la Diócesis de Valencia (España), afirma que la Eucaristía debe ocupar el primer lugar en la vida de cada cristiano, puesto que en ella encontramos la fuerza necesaria para luchar contra las tentaciones y contrariedades de cada día. Jesucristo decidió quedarse presente de forma real en este sacramento, pero frágil e indefenso, expuesto incluso a ser profanado, por amor a nosotros. Lo hizo para procurarnos el alimento necesario para nuestra alma durante nuestro peregrinar. Por esto, ahora más que nunca, debido a la situación que vivimos, D. Borja anima a todos los sacerdotes a abrir sus parroquias para que los fieles puedan acudir a la fuente de la vida. ¿Queremos que los feligreses se acerquen a Jesús? ¿Queremos que se conviertan? Entonces, acerquémosles a Jesucristo, démosles la oportunidad de estar con Él.

Los efectos de la confesión

D. Borja Grau Orellano, sacerdote de la Diócesis de Valencia (España), nos recuerda que Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y que viva. Para que esto fuera posible instituyó el sacramento de la confesión, tan desvalorado actualmente que muchos lo consideran innecesario. Sin embargo, acercándonos a la confesión con un corazón contrito y una actitud de verdadera aversión al pecado, el Señor nos regala el perdón de Dios y la reconciliación con la Iglesia. Contemplando los beneficios del sacramento de la confesión, D. Borja anima a sacerdotes y fieles a darlo a conocer a través de catequesis, charlas, retiros… para recordar por qué no podemos prescindir de este sacramento.

Derramó su Sangre por ti

¿Has reflexionado alguna vez sobre cómo es tu vida cristiana? Cristo nos amó tanto que murió en la Cruz para salvarnos. Y tú, ¿estarías dispuesto a morir por Él? D. Borja Grau Orellano, sacerdote de la Diócesis de Valencia (España), experimenta con gran fuerza la sed que tiene Dios por salvar almas y, al mismo tiempo, la necesidad que el alma tiene de Dios. Por eso quiere que analicemos cómo es nuestro apostolado, si realmente nos preocupamos por cumplir la misión que, como bautizados, se nos ha dado de evangelizar a todas las naciones, porque desatender esta misión por dejadez, pereza, vergüenza, o con cualquier otra excusa, significa privar a un alma del derecho de conocer a Dios.

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