Don Javier Ortega

D. Javier Ortega —Pro-vicario General de la Diócesis de Alcalá de Henares— nos hablará en este bloque de «El Sacerdote» acerca del maravilloso don que es el sacerdocio. Los sacerdotes son la puerta del cielo. Ellos renuevan nuestro corazón por medio de la absolución. Son los primeros en necesitar una fuerte vida eucarística como fortaleza para el camino, y la ayuda de su Madre, la Virgen María, para poder ser buenos sacerdotes.

El sacerdote: Madre de Cristo

Para D. Javier Ortega —Pro-Vicario General de la Diócesis de Alcalá de Henares (España)— María es Madre de Cristo y Madre de los sacerdotes y la que le educa para llegar a tener un corazón humilde, manso y dócil a la voluntad de Dios. La Virgen le enseña «a custodiar las cosas del Señor en su corazón».

El sacerdote: abrazo del Padre

D. Javier Ortega —Pro-Vicario General de la Diócesis de Alcalá de Henares (España)— describe la confesión como «el encuentro con la misericordia del Padre». En ella se muestra el gran misterio del amor que Dios tiene por cada uno de nosotros. En cada confesión, el sacerdote es testigo privilegiado de cómo Dios actúa para perdonar los pecados de los penitentes.

El sacerdote: La Eucaristía

Para D. Javier Ortega —Pro-vicario General de la Diócesis de Alcalá de Henares (España)— la Eucaristía es el centro y el ser del sacerdote. Por ello, el sacerdote debe hacer de la Eucaristía el corazón de su vida. De esa manera, experimentará que, cada día que celebra el sacrificio del altar, le resulta nuevo y, sobre todo, sorprendente, porque es el mismo Cristo el que está realmente presente bajo la apariencia de ese pequeño trozo de pan.

El sacerdote: Buen Pastor

El sacerdote nos conduce a la vida eterna. D. Javier Ortega —Pro-Vicario General de la Diócesis de Alcalá de Henares— nos explica cómo, a través de los sacramentos, la predicación y el ejemplo de vida, el sacerdote nos hace partícipes de la vida de la gracia. De esta manera cumple su maravillosa función de buen pastor.

El sacerdote: configurado con Cristo

D. Javier Ortega —Pro-Vicario General de la Diócesis de Alcalá de Henares— recuerda con asombro el día de su ordenación sacerdotal: «Quedas configurado con Cristo como buen pastor, pastor de la Iglesia». Desde ese momento, el sacerdote es posesión de Dios, que le encarga cuidar de su rebaño.

El sacerdote: encuentro con Dios

D. Javier Ortega —Pro-Vicario General de la Diócesis de Alcalá de Henares— nos cuenta su vocación, agradecido de haber podido compartir el regalo de la llamada al sacerdocio con su hermano gemelo: Mons. Alberto Ortega, actual Nuncio en Irak. El discernimiento de la voluntad de Dios sobre él, dio sentido a la vida de D. Javier.

El sacerdote: don de Dios

El sacerdocio es un sacramento porque fue instituido como tal por Jesucrito. D. Javier Ortega —Pro-vicario General de la Diócesis de Alcalá de Henares— nos habla sobre la intimidad que el Señor quiere tener con el sacerdote. Cristo quiere hacerse uno con el sacerdote. Jesús los envía como pastores de su Iglesia, para hacer lo que Él hace, para ser «otros Cristos» en la tierra.

El Sacerdote: puerta del cielo

Don Javier Ortega —Pro-vicario General de la Diócesis de Alcalá de Henares— nos explica cómo los sacerdotes se hacen particípes de la redención de los hombres y son para nosotros las puertas que nos abren el cielo. También nos habla de la entrega del sacerdote a los hombres y de cómo por el orden sacerdotal, éste se convierte en el corazón de Cristo.

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