El sacerdote

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"El sacerdote" te quiere ayudar a comprender la grandeza del ministerio que Dios ha confiado a algunos hombres que Él mismo ha elegido, para prolongar su misión en el mundo.
"El mismo Señor, para que los fieles se fundieran en un solo cuerpo [...], entre ellos constituyó a algunos ministros, para ofrecer el sacrificio y perdonar los pecados, y desempeñar públicamente, en nombre de Cristo, la función sacerdotal en favor de los hombres" (Presbyterorum Ordinis, nº 2).

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El ministerio sacerdotal

Para cerrar este bloque de «El Sacerdote», D. Salvador Romero, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), tocará dos puntos importantes dentro del ministerio sacerdotal: el sacramento de la confesión y la oración del sacerdote. D. Salvador aclara que la confesión no es un acompañamiento psicológico de la persona, sino una sanación del alma que, arrepentida de sus pecados y con propósito de no volver a pecar, busca el perdón de Dios. Con respecto de la oración, todos los cristianos debemos tener fe en que nuestra oración es poderosa, pero el sacerdote debe creer esto con mayor fuerza, ya que él es Alter Christus y, a través de él, Jesucristo quiere derramar abundantes gracias en las almas de los fieles para fortalecerles en su lucha por alcanzar el Reino de los Cielos.

La Sagrada Eucaristía

¿Sabes cuál debe ser el centro de la vida cristiana? ¿Te han explicado quién se encuentra en la Sagrada Eucaristía? D. Salvador Romero, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), nos responde a estas dos preguntas ahondando en el misterio de la Santa Misa. Él nos anima a acudir a este sacramento no solo el domingo, para cumplir el precepto dominical, sino todos los días. Si te ofrecieran un tesoro, no dudarías en ir a por él, esté donde esté; pues con mayor razón, deberíamos acudir diariamente a la Santa Misa, donde Jesucristo se nos da entero, en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Este es el gran tesoro que el Señor ha querido dejarnos hasta que Cristo vuelva.

La oración es imprescindible

D. Salvador Romero, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), nos advierte de los diferentes peligros que corre nuestra vida espiritual si no guardamos un tiempo de nuestro día para la oración. Por medio de la oración, preferiblemente ante el Santísimo Sacramento expuesto, nuestra alma entra en comunicación con Dios y Él nos descubre los designios que tiene para nuestra vida. De este momento del día, junto con el sacramento de la Eucaristía que recibimos en la Santa Misa, los cristianos obtenemos la fuerza y la gracia necesarias para enfrentar el combate espiritual. Si lo descuidamos, nos arriesgamos a vaciarnos de Dios y, llenos solo de nosotros mismos, nos acabaremos alejando de Él.

La maternidad de María

D. Salvador Romero, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), atribuye a su madre su devoción a la Virgen María. Desde muy pequeño, su madre le animaba al rezo del rosario y a tener una relación cercana con María. Al inicio de su conversión, D. Salvador traerá a la memoria todas estas enseñanzas que recibió durante su infancia. El día en que decidió realizar la consagración a la Virgen María, temía si iba a ser capaz de ser fiel a su promesa, pero su madre le animó diciendo: «Tú hazlo, que Ella pondrá el resto». Y así fue. Desde ese día ha sentido muy cercana la presencia de María y su ayuda en los momentos más difíciles de su vocación.

 

Me salvó su misericordia

D. Salvador Romero, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), a pesar de haber recibido una educación cristiana por parte de su familia, ya a los quince años se desvió de su camino olvidándose completamente de todo lo aprendido. Debido a las malas influencias de su entorno, acabó metido en el mundo de las drogas. Sorprendentemente, a pesar de encontrarse en esa situación, sentía fuertemente la presencia del Señor intentando prevenirle de los peligros que su alma podía sufrir si seguía viviendo de esa forma. Solo muchos años después, tras una oración en el Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela, recibió la fuerza que necesitaba para apartarse definitivamente del mundo del pecado. Y, tras un largo camino de conversión, descubrirá que ha sido elegido para ser solo de Dios.

Dios quiere sanarte

D. Salvador Romero —sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España)— recuerda que, igual que proporcionamos diferentes cuidados a nuestro cuerpo para que se mantenga sano, del mismo modo, nuestra alma necesita ser cuidada espiritualmente. La Iglesia nos facilita el acceso a estos cuidados espirituales por medio de los sacramentos de la confesión y la Eucaristía, la oración, la dirección espiritual y otros que D. Salvador explicará. El sacerdote es el primero que tiene que tener esto en cuenta, ya que su misión principal es velar por la santificación de las almas que el Señor le encomienda en su ministerio sacerdotal.

Mis manos están consagradas

D. Salvador Romero, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), no recuerda haber reflexionado durante su infancia y juventud sobre la posibilidad de ser llamado por Dios para ser sacerdote. De hecho, por diversas circunstancias, pero en especial por la atracción del mundo, acabó alejado de la Iglesia durante un tiempo. Hoy, tras catorce años de sacerdocio, D. Salvador Romero solo da gracias a Dios por haberle elegido, convencido de que el único sentido de su vida es ser instrumento para que Cristo pueda llegar a las almas a través de los sacramentos, especialmente el de la Sagrada Eucaristía.

El apostolado cristiano

En el último programa de este bloque de «El Sacerdote», D. Ángel Villaplana, sacerdote diocesano de Getafe (Madrid, España), aborda un tema fundamental dentro de la vida cristiana: el apostolado. Para que nuestro apostolado dé fruto, debe estar unido a la voluntad de Dios. Si esto se deforma, corremos el grave peligro de caer en un activismo sin sentido que terminará por vaciar nuestra alma. D. Ángel nos enseña diferentes pautas para encontrar un equilibrio entre el tiempo que debemos dedicar al Señor y el que tenemos que emplear en los trabajos y apostolados diarios para que nuestra vida espiritual esté correctamente ordenada.

La Virgen María es mi guía

La familia de D. Ángel Villaplana, sacerdote diocesano de Getafe (Madrid, España), no era demasiado creyente, sin embargo, tenían por costumbre siempre que iban de viaje parar en el Santuario de la Virgen de la Soledad y poner el viaje en sus manos. D. Ángel está convencido de que su relación con la Virgen María comienza con esta pequeña tradición familiar. A raíz de ahí Ella, a través de diversas gracias, se ha hecho muy presente en su vida ayudándole, especialmente, en los conflictos que le eran más difíciles de resolver. Tras su experiencia, D. Ángel, nos anima a profundizar en la maternidad de María, pues Ella desea que conozcamos la grandeza de Dios y siguiendo el plan que tiene sobre nosotros alcancemos la salvación.

Volver al amor primero

D. Ángel Villaplana, sacerdote diocesano de Getafe (Madrid, España), aconseja a todos aquellos que han consagrado toda su vida al servicio de Dios, que tengan presente cada día el sí generoso que respondieron al Señor cuando les llamó para ser solo y totalmente para Él, especialmente en los momentos de mayor lucha espiritual. Mantenerlo latente les ayudará a ser fieles en su vocación empezando por las cosas más pequeñas. De primera mano, D. Ángel nos cuenta cómo vivió el día de su ordenación sacerdotal, donde recibió el don de ser otro Cristo en la tierra, cuya principal misión es ser un instrumento dócil en las manos de Dios para que muchas almas se salven.

Una alabanza hacia el Cielo

El día de su ordenación sacerdotal, D. Ángel Villaplana, sacerdote diocesano de Getafe (Madrid, España), se comprometió a rezar todos los días por la Iglesia mediante la Liturgia de las Horas. Gracias a esta oración –que enriquece el alma con salmos, lecturas y meditaciones de los santos–, D. Ángel ha tenido la experiencia de descubrir la riqueza de la Iglesia, palpando que Cristo está verdaderamente presente en ella. Estos momentos de «saber parar y volver la mirada hacia el Señor», le han protegido y salvado de entrar en el activismo, para poder elevar una alabanza al Cielo y a dar gloria a Dios con toda la Iglesia.

Una entrega de amor

Actualmente el concepto «amor» es utilizado muy a la ligera, y por ello, en muchas ocasiones es usado incorrectamente llevando a la confusión a muchas personas. Para entender bien qué significa la palabra «amor», D. Ángel Villaplana, sacerdote diocesano de Getafe (Madrid, España), nos explica el verdadero significado de este concepto con un ejemplo muy significativo: la muerte de Cristo en la cruz. Él, voluntariamente, se dio a sí mismo para proporcionarnos un bien que necesitábamos: la redención de nuestras almas esclavizadas por el pecado. Pero no todo termina en la cruz, pues en la Última Cena instituyó el sacramento de la Eucaristía, donde Él mismo transformando las sustancias del pan y del vino se convierte en alimento para nuestras almas.

Dios está dentro de mí

D. Ángel Villaplana, sacerdote diocesano de Getafe (Madrid, España), durante la celebración de su Primera Comunión, tras comulgar, tuvo una fuerte experiencia con Dios que le hizo comprender la grandeza de lo que estaba recibiendo. Esto marcó su corazón y decidió desde ese día, a pesar de que sus padres no practicaban mucho su fe, ir él solo a Misa todos los domingos. Lamentablemente el fervor de esta iniciativa se apagó una vez llegada la adolescencia. Pero el Señor se las arregló para reconducirle en el camino y volver a recordarle aquello que descubrió cuando era niño mostrándole a su vez su vocación dentro de la Iglesia.

¿Qué nos enseña la Virgen María?

Para finalizar este mes de mayo, el P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, nos ofrece un programa dedicado a la Virgen María. Su sí incondicional a Dios, pronunciado el día de la anunciación, determinó el inicio de la redención de los hombres. Un sí que no solo estuvo cargado de gozo, sino también de pruebas y dolor. Sin embargo, nunca dudó de la promesa de Dios y confió siempre en Él. Ella lo entrego todo, hasta su propio hijo, llegando a ver cómo lo crucificaban. ¿Qué podemos aprender de todo esto? ¿Nosotros podemos ser como Ella? El P. Kevin Deakin destaca que María es el mejor modelo de vida cristiana que encontraremos sobre la tierra y, por eso, necesitamos acudir a Ella, para que nos enseñe por dónde debemos caminar para agradar a su Hijo y llegar a ser lo que Dios espera de nosotros.

Nuestra espiritualidad

En este último programa, el P. Carlos Werner Benjumea nos brinda la oportunidad de conocer un poco más de cerca a los Heraldos del Evangelio y sus misiones dentro de la Iglesia católica. Los tres pilares que cimientan su espiritualidad, nos explica el P. Carlos, son la adoración a Jesús eucarístico, una filial piedad mariana y la devoción al papado. Ellos mismos se definen como la orden de caballería de Nuestro Señor Jesucristo, que con su ayuda, combaten el mal y favorecen el bien para que, entre otras cosas, triunfe el Inmaculado Corazón de María. Si quieres saber más acerca de ellos no te pierdas este programa.

Nunca dejéis de orar

Si nos detenemos a reflexionar sobre la vida de Jesucristo en Nazaret, descubriremos que en su mayor parte, estuvo dedicada a la contemplación. Reservaba siempre un tiempo exclusivo para Dios Padre donde pudiera estar en intensa oración con Él. Por eso, el P. Carlos Werner Benjumea, Heraldo del Evangelio, considera que, si Jesucristo dio tanta importancia a la unión con Dios, cuánto más nosotros como cristianos, discípulos de Cristo, deberíamos cuidar y procurar que en nuestra vida nunca falte la oración.

Ella sostiene nuestra cruz

El P. Carlos Werner Benjumea, Heraldo del Evangelio, siempre tiene presente el momento en que san Juan, al pie de la cruz, recibe de manos de Nuestro Señor Jesucristo a la Virgen María como su madre. Es a través de este acontecimiento como él descubre el papel que María va a desempeñar dentro de su vocación sacerdotal, ayudándole en todo momento a sostener firmemente la cruz que, perseverando hasta el final, le santificará.

Soldado, buen pastor y agricultor

El P. Carlos Werner Benjumea, Heraldo del Evangelio, destaca que la misión que Dios ha encomendado al sacerdote es tan amplia, que sería imposible explicarla en un solo programa. Por ello, el P. Carlos, de entre todas las funciones que el sacerdote desempeña dentro de la Iglesia, centra su mirada en tres, que considera que podrían definir en gran parte la esencia de su misión. Estas son: el sacerdote en cuanto soldado, defensor de la Palabra de Dios; buen pastor, que cuida sin descanso de su redil, que es la Iglesia y agricultor, porque siembra en las almas la semilla del Evangelio.

La alegría de la Resurrección

Si aún no sabes cuál es el gran misterio divino que se lleva a cabo dentro de la Santa Misa y por qué este sacramento es imprescindible para los cristianos, el P. Carlos Werner Benjumea, Heraldo del Evangelio, desarrolla en este programa cinco puntos importantes a considerar dentro del sacramento de la Eucaristía, que nos darán luz para comprender qué ocurre dentro de la celebración eucarística y por qué Jesucristo quiso quedarse con nosotros, bajo las especies del pan y del vino, exponiéndose totalmente a la humanidad.

Los Heraldos del Evangelio

Cuando los Heraldos del Evangelio nacieron, pocos de los jóvenes que se consagraron en la comunidad lo hicieron para ser sacerdotes. Pero los planes del Señor eran otros y así se lo fue manifestando a su fundador, Mons. João Scognamiglio Clá Dias, quien tras un largo periodo de discernimiento comprendió que la voluntad de Dios respecto con la asociación era que, tanto él como todos aquellos que experimentasen la llamada al sacerdocio, fueran formados para poder recibir el Sacramento del Orden. Dentro de estos se encontraba el P. Carlos Werner Benjumea, que nos cuenta qué significó para él descubrir esta segunda misión dentro de los Heraldos del Evangelio y cómo vivió el tiempo de preparación para ser ordenado y, finalmente, el día de su ordenación sacerdotal.

Ministros de Jesucristo

 Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, es la única referencia hacia la que debe mirar todo sacerdote para ejercer correctamente su ministerio. Por ello, para comprender mejor qué significa ser elegido por Dios para ser «otro Cristo en la tierra», el P. Carlos Werner Benjumea, Heraldo del Evangelio, describe, siguiendo la Sagrada Escritura, cómo vivió Jesús su sacerdocio y en qué consiste la misión que encargó a sus sucesores, los apóstoles.

 

El camino hacia la ordenación

Cuando el P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, pensaba en el sacerdocio, le daba paz y alegría, tanto que empezó un discernimiento vocacional. En un momento dado le parecía que quizá todo iba muy rápido, sin embargo, Dios guiaba todo con su providencia, y de una manera totalmente providencial, conoció el Hogar de la Madre en su país natal, Inglaterra. El fundador del Hogar, el P. Rafael Alonso Reymundo, le hizo una oferta: «Yo puedo ofrecerte la pobreza con Cristo pobre, la castidad con Cristo casto, la obediencia con Cristo obediente y la cruz», y la respuesta suya fue: «Esto es lo que estoy buscando». Tuvo que pasar por algunas pruebas y luchas más, pero al final de un largo camino se encontró con la gracia más grande: ser sacerdote de Cristo.

Rugby, rosario y una promesa

El P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, cuenta cómo en su infancia Dios iba sembrando a través de su familia las primeras semillas de lo que luego se desarrollaría en la vocación sacerdotal. A la edad de siete años hizo el compromiso con la Virgen de rezarle todos los días, cosa que no dejo aún cuando estaba alejado de la Iglesia y metido en el mundo del deporte, del rugby y de la fiesta. Él sabía que si era fiel al compromiso, la Virgen le ayudaría cuando él lo necesitase. Así sucedió, la Virgen salió en su ayuda en un momento de depresión y le llevó hacia su Hijo y hacia la conversión.

San José, modelo del sacerdote

El P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, encomendó su vocación a San José y, desde entonces, le ha tenido como patrón especial y modelo para su sacerdocio. San José es modelo del sacerdote llamado a ajustar su vida a la voluntad de Dios y a guardar el corazón casto y puro para ser así reflejo de Dios en el mundo. Como pidió a San José, el Señor ha confiado a los sacerdotes custodiar los tesoros celestiales. Les llama, como llamó al carpintero de Nazaret, a vivir con Jesús, contemplándole, adorándole y amándole como San José hizo durante toda su vida.

Embajador de reconciliación

Después de su propio encuentro con la misericordia de Dios en la confesión, el P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, pensó que querría hacer que todos los hombres pudiesen tener este mismo encuentro. El sacerdote es embajador de Cristo, sale a rogar a los hombres que se reconcilien con Dios. En poco más de 5 años de sacerdocio, el P. Kevin ha podido experimentar muy de cerca cómo el sacerdote es puente entre el hombre y Dios. Esto le fue especialmente palpable cuando asistió a los enfermos graves de COVID-19 y pudo acompañarlos dándoles la oportunidad de la reconciliación con Dios, y también en el ministerio como capellán en una cárcel.

Portadores de esperanza

El P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, desde que es sacerdote ha quedado impresionado, en cada uno de los destinos en los que ha estado, de la necesidad que tienen los feligreses de escuchar hablar acerca de la vida eterna. Necesitan con frecuencia que se les recuerde que estamos de paso, que nuestra meta es el Cielo, y que para llegar allí el camino más seguro es la identificación con Cristo. El sacerdote, como buen pastor, tiene la gran misión de transmitir la fe y la esperanza en la vida eterna, asegurar que ningún alma se pierda, y si alguna se extravía, reconducirla, para que todos lleguen a gozar de la visión beatífica de Dios.

La verdadera felicidad

El P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, fue cegado durante su juventud por los placeres del mundo, hasta tal punto que pensaba que no podía existir mayor felicidad que la que estos le ofrecían. Sin embargo, al escuchar el testimonio de un amigo con el que jugaba a rugby sobre cómo encontró su vocación al sacerdocio y qué cosas pedía el Señor ahora de él, le hizo reflexionar sobre cómo estaba viviendo su propia vida. Después de una larga lucha espiritual, y con la ayuda de Dios, empezó a caminar por la vida de la gracia, donde encontró la felicidad de la que su amigo hablaba.

Ella nos lleva hacia Jesús

D. Borja Grau Orellano, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), termina este bloque de «El Sacerdote» acercándonos a la figura de la Virgen María. Ella le confirmó su vocación al sacerdocio durante un viaje a Medjugorje en 2013. Allí vio claramente que tenía que consagrar toda su vida a Jesucristo por medio del Inmaculado Corazón de María. ¿Qué mejor camino para llegar a Jesús que su Madre? D. Borja nos anima a tener una relación cercana con María, a rezar el Rosario, pero no de manera mecánica, sino prestando atención a cada Ave María para entablar un verdadero diálogo con Ella. Es Nuestra Madre y siempre procurará lo mejor para nosotros.

La adoración eucarística

D. Borja Grau Orellano, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), afirma que la Eucaristía debe ocupar el primer lugar en la vida de cada cristiano, puesto que en ella encontramos la fuerza necesaria para luchar contra las tentaciones y contrariedades de cada día. Jesucristo decidió quedarse presente de forma real en este sacramento, pero frágil e indefenso, expuesto incluso a ser profanado, por amor a nosotros. Lo hizo para procurarnos el alimento necesario para nuestra alma durante nuestro peregrinar. Por esto, ahora más que nunca, debido a la situación que vivimos, D. Borja anima a todos los sacerdotes a abrir sus parroquias para que los fieles puedan acudir a la fuente de la vida. ¿Queremos que los feligreses se acerquen a Jesús? ¿Queremos que se conviertan? Entonces, acerquémosles a Jesucristo, démosles la oportunidad de estar con Él.

Los efectos de la confesión

D. Borja Grau Orellano, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), nos recuerda que Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y que viva. Para que esto fuera posible instituyó el sacramento de la confesión, tan desvalorado actualmente que muchos lo consideran innecesario. Sin embargo, acercándonos a la confesión con un corazón contrito y una actitud de verdadera aversión al pecado, el Señor nos regala el perdón de Dios y la reconciliación con la Iglesia. Contemplando los beneficios del sacramento de la confesión, D. Borja anima a sacerdotes y fieles a darlo a conocer a través de catequesis, charlas, retiros… para recordar por qué no podemos prescindir de este sacramento.

Derramó su Sangre por ti

¿Has reflexionado alguna vez sobre cómo es tu vida cristiana? Cristo nos amó tanto que murió en la Cruz para salvarnos. Y tú, ¿estarías dispuesto a morir por Él? D. Borja Grau Orellano, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), experimenta con gran fuerza la sed que tiene Dios por salvar almas y, al mismo tiempo, la necesidad que el alma tiene de Dios. Por eso quiere que analicemos cómo es nuestro apostolado, si realmente nos preocupamos por cumplir la misión que, como bautizados, se nos ha dado de evangelizar a todas las naciones, porque desatender esta misión por dejadez, pereza, vergüenza, o con cualquier otra excusa, significa privar a un alma del derecho de conocer a Dios.

No tengáis miedo

D. Borja Grau Orellano, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), descubrió su vocación durante la adolescencia. El Señor hizo resonar en su corazón el camino que tenía pensado para él, pero el miedo a dejarlo todo le impedía responder. A pesar de las luchas, nunca dejo de hacer oración. Esto le ayudó a darse cuenta de que estaba siendo tentado por el demonio, que estaba haciendo todo lo posible para que no llegara a ser sacerdote. Hoy da gracias a Dios por no haberle abandonado durante sus luchas y por haberle configurado con Cristo sacerdote.

Cristo actúa a través de mí

Para D. Borja Grau Orellano, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), haber sido ordenado sacerdote es un auténtico milagro, ya que, debido a la situación de confinamiento provocada por la pandemia de COVID-19, cabía la posibilidad de tener que suspender la celebración de las ordenaciones sacerdotales. Pero, finalmente, pudo ser ordenado sacerdote el 28 de junio de 2020, gracias a la providencia de Dios y respetando en todo momento las normas sanitarias. Cada momento de la ceremonia fue muy impactante para él, pero el más destacado fue el rezo del Padre Nuestro: D. Borja experimentó con gran fuerza que ya no era él, sino Jesucristo, quien estaba orando al Padre.

¿Qué significa ser sacerdote?

D. Borja Grau Orellano, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), reconoce que, desde que fue ordenado sacerdote, ya no es él quien actúa, sino que es Jesucristo quien lo hace a través suyo, haciendo llegar su gracia a aquellos que lo necesitan. D. Borja describe qué significa para él ser sacerdote y cuáles son las tareas que el sacerdote desempeña dentro de la Iglesia.

La Liturgia de las Horas

El oficio divino (Liturgia de las Horas) es el conjunto de oraciones (salmos, antífonas, himnos, oraciones, lecturas bíblicas y otras) que la Iglesia ha organizado para ser rezadas en determinadas horas del día. D. Samuel Galán Fernández, sacerdote de la Diócesis de Alcalá de Henares (Madrid, España), explicará brevemente en qué partes se divide la Liturgia de las Horas, cuáles son sus oraciones principales y por qué es considerada la oración oficial de la Iglesia.

Fuente de la vida eterna

D. Samuel Galán Fernández, sacerdote de la Diócesis de Alcalá de Henares (Madrid, España), afirma que la Eucaristía es esencial en su ministerio sacerdotal. En este programa de «El sacerdote», reflexiona sobre tres manifestaciones de este sacramento: celebración eucarística, comunión y presencia real de Jesucristo.

Un signo de predilección

D. Samuel Galán Fernández, sacerdote de la Diócesis de Alcalá de Henares (Madrid, España), tuvo presente desde la infancia, gracias a su formación cristiana, la posibilidad de que Dios le pudiese llamar a la vida sacerdotal. Tras unos ejercicios espirituales, a los 16 años, vio que no estaba siendo suficientemente generoso para con el Señor y comenzó a tener vida de oración y asistir a Misa diaria. Esto le ayudó a tener una relación más íntima con el Señor y a descubrir el proyecto que Él tenía sobre su vida.

Una llamada a la entrega

D. Samuel Galán Fernández, sacerdote de la Diócesis de Alcalá de Henares (Madrid, España), describe el día de su ordenación sacerdotal como «el primer pilar de su sacerdocio». Ese día descubrió el gran don que el Señor le regalaba, y la importante misión que ponía en sus pequeñas manos.

El don del sacerdocio

D. Samuel Galán Fernández, sacerdote diocesano de Alcalá de Henares (Madrid, España), nos habla de los diferentes pasos que el candidato a sacerdote debe realizar antes de ser ordenado para determinar que verdaderamente hay una llamada de Dios. Destaca la importancia, durante todo el proceso, de un discernimiento espiritual, ya que el ejercicio de este ministerio no es temporal, sino permanente, pues el candidato, una vez ordenado, ya actúa in persona Christi.

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