P. Kevin Deakin, SHM

Entrevistamos en este bloque de «El Sacerdote» al P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre. Durante su juventud fue confundido por los placeres aparentes del mundo que le hicieron olvidarse de Dios. Sin embargo, el Señor nunca se apartó de su lado y, sin darse él cuenta, fue poniendo en su camino los medios necesarios para dar luz a su alma. Después de un encuentro personal con Dios, cambió el rumbo de su vida y comenzó a vivir en gracia. Posteriormente descubrió su vocación como sacerdote dentro de los Siervos del Hogar de la Madre. Descubriremos en estos programas cuáles han sido los destinos y misiones que ha realizado desde que es sacerdote y, con motivo del año jubilar dedicado a San José que celebramos este año, nos hablará acerca de este personaje humilde y sencillo, que tuvo un papel importante dentro de la Sagrada Familia de Nazaret.

¿Qué nos enseña la Virgen María?

Para finalizar este mes de mayo, el P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, nos ofrece un programa dedicado a la Virgen María. Su sí incondicional a Dios, pronunciado el día de la anunciación, determinó el inicio de la redención de los hombres. Un sí que no solo estuvo cargado de gozo, sino también de pruebas y dolor. Sin embargo, nunca dudó de la promesa de Dios y confió siempre en Él. Ella lo entrego todo, hasta su propio hijo, llegando a ver cómo lo crucificaban. ¿Qué podemos aprender de todo esto? ¿Nosotros podemos ser como Ella? El P. Kevin Deakin destaca que María es el mejor modelo de vida cristiana que encontraremos sobre la tierra y, por eso, necesitamos acudir a Ella, para que nos enseñe por dónde debemos caminar para agradar a su Hijo y llegar a ser lo que Dios espera de nosotros.

El camino hacia la ordenación

Cuando el P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, pensaba en el sacerdocio, le daba paz y alegría, tanto que empezó un discernimiento vocacional. En un momento dado le parecía que quizá todo iba muy rápido, sin embargo, Dios guiaba todo con su providencia, y de una manera totalmente providencial, conoció el Hogar de la Madre en su país natal, Inglaterra. El fundador del Hogar, el P. Rafael Alonso Reymundo, le hizo una oferta: «Yo puedo ofrecerte la pobreza con Cristo pobre, la castidad con Cristo casto, la obediencia con Cristo obediente y la cruz», y la respuesta suya fue: «Esto es lo que estoy buscando». Tuvo que pasar por algunas pruebas y luchas más, pero al final de un largo camino se encontró con la gracia más grande: ser sacerdote de Cristo.

Rugby, rosario y una promesa

El P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, cuenta cómo en su infancia Dios iba sembrando a través de su familia las primeras semillas de lo que luego se desarrollaría en la vocación sacerdotal. A la edad de siete años hizo el compromiso con la Virgen de rezarle todos los días, cosa que no dejo aún cuando estaba alejado de la Iglesia y metido en el mundo del deporte, del rugby y de la fiesta. Él sabía que si era fiel al compromiso, la Virgen le ayudaría cuando él lo necesitase. Así sucedió, la Virgen salió en su ayuda en un momento de depresión y le llevó hacia su Hijo y hacia la conversión.

San José, modelo del sacerdote

El P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, encomendó su vocación a San José y, desde entonces, le ha tenido como patrón especial y modelo para su sacerdocio. San José es modelo del sacerdote llamado a ajustar su vida a la voluntad de Dios y a guardar el corazón casto y puro para ser así reflejo de Dios en el mundo. Como pidió a San José, el Señor ha confiado a los sacerdotes custodiar los tesoros celestiales. Les llama, como llamó al carpintero de Nazaret, a vivir con Jesús, contemplándole, adorándole y amándole como San José hizo durante toda su vida.

Embajador de reconciliación

Después de su propio encuentro con la misericordia de Dios en la confesión, el P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, pensó que querría hacer que todos los hombres pudiesen tener este mismo encuentro. El sacerdote es embajador de Cristo, sale a rogar a los hombres que se reconcilien con Dios. En poco más de 5 años de sacerdocio, el P. Kevin ha podido experimentar muy de cerca cómo el sacerdote es puente entre el hombre y Dios. Esto le fue especialmente palpable cuando asistió a los enfermos graves de COVID-19 y pudo acompañarlos dándoles la oportunidad de la reconciliación con Dios, y también en el ministerio como capellán en una cárcel.

Portadores de esperanza

El P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, desde que es sacerdote ha quedado impresionado, en cada uno de los destinos en los que ha estado, de la necesidad que tienen los feligreses de escuchar hablar acerca de la vida eterna. Necesitan con frecuencia que se les recuerde que estamos de paso, que nuestra meta es el Cielo, y que para llegar allí el camino más seguro es la identificación con Cristo. El sacerdote, como buen pastor, tiene la gran misión de transmitir la fe y la esperanza en la vida eterna, asegurar que ningún alma se pierda, y si alguna se extravía, reconducirla, para que todos lleguen a gozar de la visión beatífica de Dios.

La verdadera felicidad

El P. Kevin Deakin, Siervo del Hogar de la Madre, fue cegado durante su juventud por los placeres del mundo, hasta tal punto que pensaba que no podía existir mayor felicidad que la que estos le ofrecían. Sin embargo, al escuchar el testimonio de un amigo con el que jugaba a rugby sobre cómo encontró su vocación al sacerdocio y qué cosas pedía el Señor ahora de él, le hizo reflexionar sobre cómo estaba viviendo su propia vida. Después de una larga lucha espiritual, y con la ayuda de Dios, empezó a caminar por la vida de la gracia, donde encontró la felicidad de la que su amigo hablaba.

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