Una alabanza hacia el Cielo
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- Categoría: D. Ángel Villaplana
El día de su ordenación sacerdotal, D. Ángel Villaplana, sacerdote diocesano de Getafe (Madrid, España), se comprometió a rezar todos los días por la Iglesia mediante la Liturgia de las Horas. Gracias a esta oración –que enriquece el alma con salmos, lecturas y meditaciones de los santos–, D. Ángel ha tenido la experiencia de descubrir la riqueza de la Iglesia, palpando que Cristo está verdaderamente presente en ella. Estos momentos de «saber parar y volver la mirada hacia el Señor», le han protegido y salvado de entrar en el activismo, para poder elevar una alabanza al Cielo y a dar gloria a Dios con toda la Iglesia.
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Los cristianos tenemos el privilegio de tener dos madres: nuestra madre de la tierra y nuestra madre del Cielo, la Virgen María, que es Madre de Dios y Madre nuestra. ¿Cómo es posible que habiendo recibido este gran regalo nos olvidemos tanto de Ella? Dios, conociendo las necesidades del hombre, quiso poner a nuestro lado a su madre para tener un modelo de entrega total a Dios, una mujer que renunció a lo más grande que tenía, su Hijo, para que la humanidad entera fuese redimida. El P. José María Escudero, Misionero de Cristo Rey, considera imprescindible que el sacerdote acuda en oración a la Virgen María fundamentalmente por dos razones: en primer lugar, porque es su madre y, en segundo lugar, porque Ella quiere ayudarle para que desarrolle su ministerio sacerdotal unido firmemente a su Hijo Jesucristo.
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