«Madre, ayúdame a perseverar»
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- Categoría: P. Antonio Turú Rofes, mCR
«Madre, ayúdame a perseverar». Esta es la oración que frecuentemente dirige el P. Antonio Turú Rofes, mCR, superior general de la Sociedad Misionera de Cristo Rey, a Nuestra Madre, la Virgen María. Una madre vela por el cuidado, salud y buen desarrollo de sus hijos, para que el día de mañana sean autosuficientes. La Virgen María, como madre, nos quiere ayudar no solo en el ámbito terrenal sino en el ámbito espiritual. Ella quiere que todos sus hijos alcancen el Cielo, pero para que nos pueda ayudar necesita que la invoquemos, que acudamos a Ella, que nos confiemos en sus manos. Lo que más desea para nosotros es nuestra salvación. Sus manos están llenas de las gracias que Dios le da para repartir entre sus hijos, pero si no se las piden, Ella no las puede dar.
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A pesar de que la Iglesia ha explicado, de muchas maneras, por qué es necesario que el sacerdote viva célibe, nuestro mundo sigue insistiendo en hacer desaparecer el celibato con el pretexto del bien del sacerdote. Ante esto, D. Enric Roig Vanaclocha, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, argumenta desde su propia experiencia. Es cierto que el sacerdote tiene que luchar para vivir de este modo, pero gracias a este don puede entregarse con mayor disponibilidad a todos, y es el camino para que su corazón se estabilice y ensanche, ya que, no tiene que dividir su tiempo entre lo personal y lo ministerial, sino que todo él esta consagrado a llevar a Dios al mundo: «El celibato no es una carga sino una mediación para que nuestra vida ministerial sea como la de Jesucristo», afirma D. Enric.
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