Somos sellados eternamente
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- Categoría: D. Juan José Segarra Gómez
¿A qué se compromete un sacerdote? A entregar su vida a Dios para toda la vida. D. Juan José Segarra Gómez, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, nos explica que, sin una mirada de fe, pudiera parecer que ordenarse sacerdote es solo firmar unos papeles que cuando uno quiera puede romper. No es así. Lo que en una ordenación sacerdotal sucede es la entrega total de una persona a Jesucristo para que disponga de él en cualquier momento y lugar para hacerse presente entre los hombres. Debido a esto, se realiza un largo discernimiento y formación para verificar que realmente existe una llamada de Dios y que el candidato está dispuesto a entregarlo todo. Y es entonces cuando será convocado para este gran día, cuando será sellado por Dios, como otro Cristo, para la eternidad.
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A pesar de que la Iglesia ha explicado, de muchas maneras, por qué es necesario que el sacerdote viva célibe, nuestro mundo sigue insistiendo en hacer desaparecer el celibato con el pretexto del bien del sacerdote. Ante esto, D. Enric Roig Vanaclocha, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, argumenta desde su propia experiencia. Es cierto que el sacerdote tiene que luchar para vivir de este modo, pero gracias a este don puede entregarse con mayor disponibilidad a todos, y es el camino para que su corazón se estabilice y ensanche, ya que, no tiene que dividir su tiempo entre lo personal y lo ministerial, sino que todo él esta consagrado a llevar a Dios al mundo: «El celibato no es una carga sino una mediación para que nuestra vida ministerial sea como la de Jesucristo», afirma D. Enric.
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