La alegría de ser sacerdote
- Detalles
- Categoría: D. Carlos Bou Aliaga
Para D. Carlos Bou Aliaga, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, dentro de su periodo formativo como seminarista, el momento que más llenó de alegría su corazón fue la ordenación diaconal. Aunque en esta celebración el seminarista aún no es sacerdote plenamente, pues no puede consagrar en la Santa Misa ni perdonar los pecados en la Confesión, este es consagrado de modo especial a Dios para servirle más de cerca. Y esto permitió a D. Carlos hacer más viva y consciente esa llamada inesperada que el Señor puso en su vida. Desde ese momento, ya era de Dios y ansiaba la llegada de la ordenación sacerdotal donde se entregaría a Él para siempre, sirviéndole allá donde más le necesitase.
-
A pesar de que la Iglesia ha explicado, de muchas maneras, por qué es necesario que el sacerdote viva célibe, nuestro mundo sigue insistiendo en hacer desaparecer el celibato con el pretexto del bien del sacerdote. Ante esto, D. Enric Roig Vanaclocha, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, argumenta desde su propia experiencia. Es cierto que el sacerdote tiene que luchar para vivir de este modo, pero gracias a este don puede entregarse con mayor disponibilidad a todos, y es el camino para que su corazón se estabilice y ensanche, ya que, no tiene que dividir su tiempo entre lo personal y lo ministerial, sino que todo él esta consagrado a llevar a Dios al mundo: «El celibato no es una carga sino una mediación para que nuestra vida ministerial sea como la de Jesucristo», afirma D. Enric.
VER TODOS LOS
PODCASTSESCUCHA Y DESCARGA 


