Dios limpió mis miserias
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- Categoría: D. Carlos Bou Aliaga
Para D. Carlos Bou Aliaga, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, de todo lo que engloba la misión sacerdotal, el sacramento de la Confesión era algo que le sobrepasaba. Consideraba que no iba a poder ayudar correctamente a las almas que acudirían a él para recibir el perdón de Dios. Sin embargo, el Señor erradicó este miedo totalmente, y le mostró que simplemente debía acudir al Espíritu Santo y dejarle actuar. Con la vida no se juega, y por eso D. Carlos nos advierte que con la vida espiritual tampoco se debe jugar. Si hemos caído cometiendo un pecado grave, no debemos perder el tiempo, hay que acudir arrepentidos a Jesucristo que, a través del sacerdote, quiere devolvernos la gracia perdida.
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Los cristianos tenemos el privilegio de tener dos madres: nuestra madre de la tierra y nuestra madre del Cielo, la Virgen María, que es Madre de Dios y Madre nuestra. ¿Cómo es posible que habiendo recibido este gran regalo nos olvidemos tanto de Ella? Dios, conociendo las necesidades del hombre, quiso poner a nuestro lado a su madre para tener un modelo de entrega total a Dios, una mujer que renunció a lo más grande que tenía, su Hijo, para que la humanidad entera fuese redimida. El P. José María Escudero, Misionero de Cristo Rey, considera imprescindible que el sacerdote acuda en oración a la Virgen María fundamentalmente por dos razones: en primer lugar, porque es su madre y, en segundo lugar, porque Ella quiere ayudarle para que desarrolle su ministerio sacerdotal unido firmemente a su Hijo Jesucristo.
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