La confesión y la paternidad espiritual
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- Categoría: D. Fernando Altolaguirre
D. Fernando Altolaguirre, sacerdote de la Diócesis de San Sebastián (España), ha sido testigo de conversiones nacidas del sacramento de la confesión. En este misterio, el sacerdote transmite al penitente arrepentido la misericordia de Dios y el Señor le devuelve la gracia perdida renovando sus fuerzas para seguir adelante en la lucha espiritual. Pero, no solo eso, por medio de este misterio el sacerdote también puede formar, aconsejar y ayudar al penitente a reorientar su vida a Dios. Para que esto sea posible, D. Fernando ve imprescindible que el sacerdote se ponga durante varios momentos del día a confesar y que los fieles le vean disponible para facilitar así que quieran acudir a este sacramento.
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Los cristianos tenemos el privilegio de tener dos madres: nuestra madre de la tierra y nuestra madre del Cielo, la Virgen María, que es Madre de Dios y Madre nuestra. ¿Cómo es posible que habiendo recibido este gran regalo nos olvidemos tanto de Ella? Dios, conociendo las necesidades del hombre, quiso poner a nuestro lado a su madre para tener un modelo de entrega total a Dios, una mujer que renunció a lo más grande que tenía, su Hijo, para que la humanidad entera fuese redimida. El P. José María Escudero, Misionero de Cristo Rey, considera imprescindible que el sacerdote acuda en oración a la Virgen María fundamentalmente por dos razones: en primer lugar, porque es su madre y, en segundo lugar, porque Ella quiere ayudarle para que desarrolle su ministerio sacerdotal unido firmemente a su Hijo Jesucristo.
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