La fraternidad sacerdotal
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- Categoría: D. Pablo Ormazábal
A pesar de que no hay ninguna regla que obligue al sacerdote a vivir la fraternidad sacerdotal, D. Pablo Ormazábal, sacerdote de la Diócesis de San Sebastián (España), considera que es una gran ayuda para el presbítero, siempre y cuando sea bien vivido. Puede ser que el Señor pida a algunos vivir en soledad, pero D. Pablo advierte que, si uno se descuida, puede recibir un enorme daño. Para muchos sacerdotes, puede ser un gran enriquecimiento vivir algún tipo de fraternidad sacerdotal. D. Pablo ofrece algunos consejos para saber cómo actuar frente a las pruebas en la lucha espiritual con respecto a la propia vocación.
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A pesar de que la Iglesia ha explicado, de muchas maneras, por qué es necesario que el sacerdote viva célibe, nuestro mundo sigue insistiendo en hacer desaparecer el celibato con el pretexto del bien del sacerdote. Ante esto, D. Enric Roig Vanaclocha, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, argumenta desde su propia experiencia. Es cierto que el sacerdote tiene que luchar para vivir de este modo, pero gracias a este don puede entregarse con mayor disponibilidad a todos, y es el camino para que su corazón se estabilice y ensanche, ya que, no tiene que dividir su tiempo entre lo personal y lo ministerial, sino que todo él esta consagrado a llevar a Dios al mundo: «El celibato no es una carga sino una mediación para que nuestra vida ministerial sea como la de Jesucristo», afirma D. Enric.
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