Los momentos más gozosos
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- Categoría: D. Miguel Garisoain Otero
Para D. Miguel Garisoain Otero, sacerdote diocesano de Pamplona y Tudela, el confesionario es un lugar privilegiado en el que el Señor rompe cadenas. Con ejemplos de su propia experiencia, D. Miguel explica que lo que parece un sacerdote perdiendo su tiempo sentado esperando a las almas, es en realidad una fuerza pedagógica de la importancia del gran regalo que el Señor ha dejado al santo pueblo de Dios. Este sacramento de la confesión, en el que D. Miguel ha percibido al Señor actuando muy palpablemente en él y en el penitente, le ha permitido vivir los momentos más gozosos de su propia vida como sacerdote. No te pierdas este programa de «El Sacerdote».
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Los cristianos tenemos el privilegio de tener dos madres: nuestra madre de la tierra y nuestra madre del Cielo, la Virgen María, que es Madre de Dios y Madre nuestra. ¿Cómo es posible que habiendo recibido este gran regalo nos olvidemos tanto de Ella? Dios, conociendo las necesidades del hombre, quiso poner a nuestro lado a su madre para tener un modelo de entrega total a Dios, una mujer que renunció a lo más grande que tenía, su Hijo, para que la humanidad entera fuese redimida. El P. José María Escudero, Misionero de Cristo Rey, considera imprescindible que el sacerdote acuda en oración a la Virgen María fundamentalmente por dos razones: en primer lugar, porque es su madre y, en segundo lugar, porque Ella quiere ayudarle para que desarrolle su ministerio sacerdotal unido firmemente a su Hijo Jesucristo.
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