Un puente entre Jesús y las almas
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- Categoría: P. David Howell
A algunos les pueden surgir muchas preguntas con respecto al sacramento de la confesión: ¿Por qué tengo que confesarme? ¿Por qué no vale que yo cuente mis pecados directamente a Dios? ¿Cuál es el motivo por el cual Jesús ha instituido la confesión? En este programa de «El Sacerdote», el P. David Howell, sacerdote diocesano de Southwark (Inglaterra), responde a todas estas preguntas y más. Usando la parábola del hijo pródigo, nos acerca a la figura de Cristo misericordioso, que está con sus brazos abiertos en la cruz deseando escucharnos y perdonarnos. Jesús ya conoce nuestros pecados, pero sabe que necesitamos ponerlos en palabras, para poder así liberarnos de ellos entregándoselos a Él. El P. David experimenta este sacramento como un regalo inmenso que él, como sacerdote, puede ofrecer a las almas.
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Los cristianos tenemos el privilegio de tener dos madres: nuestra madre de la tierra y nuestra madre del Cielo, la Virgen María, que es Madre de Dios y Madre nuestra. ¿Cómo es posible que habiendo recibido este gran regalo nos olvidemos tanto de Ella? Dios, conociendo las necesidades del hombre, quiso poner a nuestro lado a su madre para tener un modelo de entrega total a Dios, una mujer que renunció a lo más grande que tenía, su Hijo, para que la humanidad entera fuese redimida. El P. José María Escudero, Misionero de Cristo Rey, considera imprescindible que el sacerdote acuda en oración a la Virgen María fundamentalmente por dos razones: en primer lugar, porque es su madre y, en segundo lugar, porque Ella quiere ayudarle para que desarrolle su ministerio sacerdotal unido firmemente a su Hijo Jesucristo.
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