Un tiempo de espera
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- Categoría: D. José García Hernández
D. José García Hernández, sacerdote de la Diócesis de Alcalá de Henares, recibió la llamada al sacerdocio cuando tenía trece años. Se ordenó, a la edad de veintiséis años, el 21 de mayo de 1989, en el Seminario de Sigüenza, Guadalajara (Domingo de la Santísima Trinidad). El jueves siguiente, 25 de mayo, celebró su primera misa solemne, ya que era el Corpus Christi, en su Parroquia de San Ireneo, en Madrid. Su recuerdo de mayor intensidad fue el momento de la imposición de manos por parte del obispo sobre su cabeza, experimentando su unión con Cristo y cómo el Espíritu Santo descendía para transformarle.
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A pesar de que la Iglesia ha explicado, de muchas maneras, por qué es necesario que el sacerdote viva célibe, nuestro mundo sigue insistiendo en hacer desaparecer el celibato con el pretexto del bien del sacerdote. Ante esto, D. Enric Roig Vanaclocha, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, argumenta desde su propia experiencia. Es cierto que el sacerdote tiene que luchar para vivir de este modo, pero gracias a este don puede entregarse con mayor disponibilidad a todos, y es el camino para que su corazón se estabilice y ensanche, ya que, no tiene que dividir su tiempo entre lo personal y lo ministerial, sino que todo él esta consagrado a llevar a Dios al mundo: «El celibato no es una carga sino una mediación para que nuestra vida ministerial sea como la de Jesucristo», afirma D. Enric.
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