Un tiempo para Dios
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- Categoría: D. José García Hernández
D. José García Hernández —de la Diócesis de Alcalá de Henares— recuerda que el sacerdote no es sacerdote solo ocho horas al día, o lo que dura su jornada «laboral», sino que lo es siempre, y por tanto, es necesario que santifique cada segundo de su tiempo para el Señor. En este aspecto, hay que destacar la importancia del rezo de la Liturgia de las Horas, a la que el sacerdote se compromete, públicamente, delante de su obispo, en la ordenación diaconal y sacerdotal. La Liturgia de las Horas está compuesta por textos inspirados y revelados por el Señor, que ayudan al sacerdote a hacer de su vida una oración continua cuyo centro sea Dios.
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Los cristianos tenemos el privilegio de tener dos madres: nuestra madre de la tierra y nuestra madre del Cielo, la Virgen María, que es Madre de Dios y Madre nuestra. ¿Cómo es posible que habiendo recibido este gran regalo nos olvidemos tanto de Ella? Dios, conociendo las necesidades del hombre, quiso poner a nuestro lado a su madre para tener un modelo de entrega total a Dios, una mujer que renunció a lo más grande que tenía, su Hijo, para que la humanidad entera fuese redimida. El P. José María Escudero, Misionero de Cristo Rey, considera imprescindible que el sacerdote acuda en oración a la Virgen María fundamentalmente por dos razones: en primer lugar, porque es su madre y, en segundo lugar, porque Ella quiere ayudarle para que desarrolle su ministerio sacerdotal unido firmemente a su Hijo Jesucristo.
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