Me salvó su misericordia
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- Categoría: D. Salvador Romero
D. Salvador Romero, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), a pesar de haber recibido una educación cristiana por parte de su familia, ya a los quince años se desvió de su camino olvidándose completamente de todo lo aprendido. Debido a las malas influencias de su entorno, acabó metido en el mundo de las drogas. Sorprendentemente, a pesar de encontrarse en esa situación, sentía fuertemente la presencia del Señor intentando prevenirle de los peligros que su alma podía sufrir si seguía viviendo de esa forma. Solo muchos años después, tras una oración en el Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela, recibió la fuerza que necesitaba para apartarse definitivamente del mundo del pecado. Y, tras un largo camino de conversión, descubrirá que ha sido elegido para ser solo de Dios.
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Los cristianos tenemos el privilegio de tener dos madres: nuestra madre de la tierra y nuestra madre del Cielo, la Virgen María, que es Madre de Dios y Madre nuestra. ¿Cómo es posible que habiendo recibido este gran regalo nos olvidemos tanto de Ella? Dios, conociendo las necesidades del hombre, quiso poner a nuestro lado a su madre para tener un modelo de entrega total a Dios, una mujer que renunció a lo más grande que tenía, su Hijo, para que la humanidad entera fuese redimida. El P. José María Escudero, Misionero de Cristo Rey, considera imprescindible que el sacerdote acuda en oración a la Virgen María fundamentalmente por dos razones: en primer lugar, porque es su madre y, en segundo lugar, porque Ella quiere ayudarle para que desarrolle su ministerio sacerdotal unido firmemente a su Hijo Jesucristo.
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