El mérito no es nuestro
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- Categoría: D. Santiago Carbonell
El sacerdote siempre corre el peligro de olvidarse de que su ministerio lo ha recibido de Dios y no debería gloriarse por lo que hace, sino glorificar a Dios constantemente por haber querido utilizar sus pobres manos para hacer llegar a todos los hombres su gracia. D. Santiago Carbonell, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), lo tiene muy presente. Sabe que las conversiones de las que ha sido testigo no han sido obra suya, sino solo de Dios y que, cada vez que pronuncia las palabras «Esto es mi Cuerpo» y «Esta es mi Sangre», Jesucristo mismo utiliza sus manos para hacerse presente bajo las especies de pan y vino. Esto es un misterio que solo se entiende si uno se pone las gafas de la fe porque, desde una visión meramente humana, es imposible de comprender.
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D. Santiago Arellano, sacerdote de la «Hermandad de Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón», ha experimentado en su propia vida el desorden que produce para el alma no hacer oración. El alma se va alejando de Dios y acaba por vaciarse completamente. ¿Quieres conocer a Dios y saber qué es lo que está torcido en tu vida? Haz oración diariamente frente al Santísimo. Ahí encontrarás a un Dios cercano que siempre te escucha y quiere ayudarte a cambiar. Pero para cambiar, es necesario que tú también le escuches a Él.
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