El mérito no es nuestro
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- Categoría: D. Santiago Carbonell
El sacerdote siempre corre el peligro de olvidarse de que su ministerio lo ha recibido de Dios y no debería gloriarse por lo que hace, sino glorificar a Dios constantemente por haber querido utilizar sus pobres manos para hacer llegar a todos los hombres su gracia. D. Santiago Carbonell, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), lo tiene muy presente. Sabe que las conversiones de las que ha sido testigo no han sido obra suya, sino solo de Dios y que, cada vez que pronuncia las palabras «Esto es mi Cuerpo» y «Esta es mi Sangre», Jesucristo mismo utiliza sus manos para hacerse presente bajo las especies de pan y vino. Esto es un misterio que solo se entiende si uno se pone las gafas de la fe porque, desde una visión meramente humana, es imposible de comprender.
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El P. Augustin Kalamba, sacerdote de la Archidiócesis de Kananga (República Democrática del Congo), afirma en este programa de «El Sacerdote» que la celebración de la Santa Misa no es un acontecimiento más, sino el mismo sacrificio de Cristo que se entrega por nosotros para darnos la vida eterna. El P. Augustin nos recuerda la necesidad de estar en gracia para poder recibir la Eucaristía y anima a los fieles laicos a comulgar diariamente, pues la celebración de la Santa Misa debe ser el centro de la vida de cada cristiano.
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