Mis manos están consagradas
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- Categoría: D. Salvador Romero
D. Salvador Romero, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), no recuerda haber reflexionado durante su infancia y juventud sobre la posibilidad de ser llamado por Dios para ser sacerdote. De hecho, por diversas circunstancias, pero en especial por la atracción del mundo, acabó alejado de la Iglesia durante un tiempo. Hoy, tras catorce años de sacerdocio, D. Salvador Romero solo da gracias a Dios por haberle elegido, convencido de que el único sentido de su vida es ser instrumento para que Cristo pueda llegar a las almas a través de los sacramentos, especialmente el de la Sagrada Eucaristía.
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D. Juan José Segarra Gómez, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, nos advierte de que, a causa de la desvalorización del pecado y de sus consecuencias, se ha llegado al punto de pensar que ni siquiera existe tal cosa. Pero la realidad está ahí y, aunque no queramos aceptarlo, nuestras acciones tienen repercusiones humanas y espirituales en nuestra vida. D. Juan José asegura que la confesión no es una actuación, sino que quien acude con fe y arrepentimiento de sus pecados, recibe el perdón del mismo Dios y la fuerza para luchar contra el pecado en las batallas que vendrán. Mantener el alma limpia permite a la persona la gracia inmensa de unirse más íntimamente a Jesús Eucaristía.
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