Cor Iesu

"Cor Iesu" son breves vídeos que te harán reflexionar y profundizar sobre la inmensidad del Sagrado Corazón de Jesús a través de los textos y meditaciones de Abelardo de Armas. Húndete en el Corazón de Cristo con "Cor Iesu".

Cor Iesu: Y los discípulos, abandonándole todos, huyeron

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Nosotros abandonamos a Jesús en los sagrarios, porque nunca vamos a estar con Él. Nos dejamos absorber por el mundo y nos convertimos en un desierto para Él. Debemos seguir sus pasos, estar unidos a Jesús. No lo entendemos, pero Él quiere este camino de soledad para nosotros, para llevarnos a la santidad.

Cor Iesu: Soledad del Corazón de Jesús

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En cada situación de su vida aquí en la tierra, Jesús tuvo que pasar soledades: en Nazaret le quisieron arrojar por un barranco; los fariseos siempre estaban buscando cómo matarle; en la cruz lo abandonaron… Soledades de parte de quienes Él amaba.

Cor Iesu: «Y una espada te traspasará el alma»

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Siempre debemos contemplar el Corazón de Jesús. El Mesías prometido vino solo y pobre. San José y la Santísima Virgen tuvieron la suerte de poder compartir su pobreza. Cuando Jesús se separa de su Madre por tres días, cuando a Él le traspasan el Corazón, después, en la Ascensión… el Señor está preparando a su Madre para vivir en soledad, en pobreza.

Cor Iesu: «Señor mío y Dios mío»

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Tenemos que acercarnos a Dios a través de la oración. Él se hizo cercano a nosotros para que hablemos con Él, lo conozcamos y lo busquemos. No podemos vivir sin Él. En todo pertenecemos al Señor. Debemos intentar tocar el Corazón de Jesús, enamorarnos de Él y no alejarnos nunca de su lado, porque Él nos quiere santos.

Cor Iesu: A tambor batiente

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No podemos entender cuánto Él nos ama. Nos hacemos santos por su misericordia. Vemos a Jesús clavado en la cruz, con los brazos extendidos en el leño, para que su carne se haga sonoro tambor. A «tambor batiente» rompe el Crucificado la sordera de los más duros corazones.

Cor Iesu: Creo en tu amor para conmigo

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Señor, hazme un apóstol de tu misericordia, porque cuando veo lo que haces con mis miserias, mis fallos, mis ansias y me lleno de inmensa alegría y confianza. No hay nada más grande que enamorarme del Corazón de Jesús, porque creo en su amor para conmigo. Alabado sea Jesucristo.

Cor Iesu: Mi confianza es tu Corazón

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Corazón de Jesús, en Ti confío. Creo en tu amor para conmigo y, por eso, en mis miserias, mis debilidades, mis pecados y en mi egoísmo, mi confianza es tu Corazón. Porque es en Ti, Señor, y no en mis fuerzas, en lo que tengo fe.

Cor Iesu: La Resurrección y la Vida

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La carne es débil y el mundo y Satanás no cesan de tentarnos, pero Dios nos lleva por el camino de la Vida. Vivimos con la esperanza de un día ver a Jesús cara a cara, porque su Resurrección es la garantía de la nuestra. Dejemos que Él nos lleve a la Vida Eterna.

Cor Iesu: Es mi esperanza

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Corazón de Jesús, ¡en Ti confío! No solo eres abogado, sino que también eres mi esperanza. Tú oras y presentas tu sangre al Padre por mí. Yo creo en tu amor para conmigo, Jesucristo, el Justo.

Cor Iesu: Abogado nuestro

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¿Quién me defenderá ante Dios Padre? ¿Quién ha pagado mis deudas? ¿Quién conoce mi causa? Cristo Jesús, nuestro Abogado. Él conoce mi causa y me defiende diciendo: «Yo pagare por él». Ahora, a la derecha del Padre, el Corazón de Jesús aboga por nosotros.

Cor Iesu: Su trono es la cruz

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Jesús es Rey. Es nuestro Rey. Un Rey que renuncia a toda violencia, y es en la cruz donde hace su renuncia. Vemos a Cristo con sus brazos clavados diciendo: «No he venido a ser servido, sino a servir, para la salvación de los hombres». En esa cruz vence al mal por amor a nosotros. Es Rey humilde.

Cor Iesu: Confía

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El Señor me llama a tratarle con confianza, pues es la llave que abre las puertas de su gracia y de su amor. No puedo dejar que mi soberbia sea un obstáculo que me impida recibir su misericordia y el amor de Padre que me tiene. Me mira y me dice: «Confía».

Cor Iesu: Espero en tu bondad

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Si miro dentro de mí, ¿qué es lo que encuentro? Y si miro hacia fuera, ¿qué veo? «Señor, aquel a quien Tú amas está enfermo». El Dios misericordioso está a la escucha de nuestras súplicas, porque nos quiere salvar. Esperamos en su bondad que nos dará la vida.

Cor Iesu: ¿A quién iremos?

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¿Dónde encontraré alguien que me ame hasta dar la vida por mí? Solo en Jesús. Somos siervos de Dios, y el objetivo de nuestra vida es conocerle, amarle y vivirle, porque SOLO Él tiene palabras de vida eterna. Pero, antes de conocerle a Él, es necesario el propio conocimiento.

Cor Iesu: Manso, paciente y humilde

  • Categoría: Cor Iesu

En nuestro mundo lleno de prisas, tenemos que fijar nuestros ojos en el Señor y abandonarnos en su misericordia, porque el Corazón de Jesús quiere enseñarnos a ser mansos, pacientes y humildes. Imitemos a la Virgen que nunca se miró a sí misma.

Cor Iesu: Ten piedad de mí

  • Categoría: Cor Iesu

No tengas miedo a meterte en el Corazón de Jesús, con tus penas y con tus miserias, Él te quiere librar de todas ellas. Con los brazos abiertos el Señor espera a que le pidas ayuda y a que tengas la confianza de que Él puede hacer milagros en ti. «Ten piedad de mí, Señor».

Cor Iesu: Más gozo que dolor

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Recordamos las palabras de Jesús: «El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de Mí». No obstante, Dios da a cada uno lo que puede cargar y, si aceptamos con amor y paz la cruz de cada día, puede convertirnos en santos. No le demos más vueltas: el seguimiento de Jesús exige la cruz.

Cor Iesu: Los ojos en la Virgen María

  • Categoría: Cor Iesu

Dejemos que el Buen Ladrón sea un modelo de humildad para nosotros, pecadores. Él proclamó públicamente que el Crucificado era inocente, y se dejó mirar por la Virgen María. Aprendamos de él a poner nuestros ojos en la Madre que nos lleva a mirar al Hijo.

 

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