Queremos ver a Jesús

«Queremos ver a Jesús»: Abelardo de Armas —Cruzado de Santa María— nos exhorta con sus meditaciones para el Tiempo Pascual a ponernos en contemplación de Cristo resucitado.
¡Buscad a Jesús, amad a Jesús, dad testimonio de Jesús, y dejaos encontrar por Él!

Queremos ver a Jesús: qué Dios tan bueno

Abelardo de Armas —cofundador de la Cruzada de Santa María— nos habla en esta meditación de dos tipos de amor: un amor inmaculado, en relación directa con Dios, y un amor compungido por haber ofendido a Dios, como fue el amor de María Magdalena.

Queremos ver a Jesús: venid y veréis

Abelardo de Armas —cofundador de la Cruzada de Santa María— nos invita a adentrarnos en la fe en la Resurrección de Jesús con las más íntimas escenas de la mañana de Pascua. No todo se narra en los Evangelios, pero San Juan menciona al final de su Evangelio: «Muchas más cosas hizo Jesús, tantas que no habría libros en toda la tierra para contarlo».

Queremos ver a Jesús: Dios es amor

En esta meditación, Abelardo de Armas nos invita a adentrarnos en la fe de la resurrección de Jesús. Lo encontramos muerto en el sepulcro, pero este cuerpo ahora sin alma sigue siendo tabernáculo de la Trinidad de Dios, porque una sola gota de su sangre tiene toda su divinidad.

Queremos ver a Jesús: en esperanza hemos sido salvados

En esta meditación, Abelardo de Armas —cofundador de la Cruzada de Santa María— nos invita a adentrarnos en la fe de la resurrección de Jesús. San Pablo afirma ante los corintios que sí hay resurrección de entre los muertos, pues los saduceos no creían en ella. Por ello, les habla de la resurrección de Jesús, quien una vez resucitado, se apareció a los apóstoles e incluso al mismo San Pablo.

Queremos ver a Jesús: he ahí a tu Madre

Jesús amaba a Juan con predilección, porque era el más joven, el más puro, el más amable y la persona más digna de ser amada. Por ello le deja a su Madre al pie de la Cruz, para que cuide de Ella, para que los mismos cuidados que tuvo con Él los tenga con la Virgen.

Queremos ver a Jesús: dichosa tú que has creído

En esta meditación Abelardo de Armas nos invita a adentrarnos en la fe en la Resurrección de Jesús y a unirnos en oración a la Virgen, para compartir su alegría de verle resucitado y glorioso. Es en la meditación donde podemos estar más unidos al Señor, incluso a pesar de no sentir nada, y contemplar así el gran misterio de la Pascua.

Queremos ver a Jesús: sacrificio Pascual

El gozo de la Resurrección está vinculado a la Cruz: no podemos separarlos en ningún momento. San Juan de Ávila nos explica que, cuando Dios se hace hombre, dice Jesús al Padre: «no te satisfacían los sacrificios, he aquí que vengo Padre para hacer tu voluntad». El verdadero sacrificio es el de Cristo clavado en la Cruz.

Queremos ver a Jesús: vieron y creyeron

Sus corazones no estaban preparados para entender las Escrituras.
El Señor ha resucitado y se le ha aparecido a Pedro. ¿Cómo lloraría? ¿Qué consuelo le daría Jesús? Y a Juan, ¿cómo no se le va a aparecer? ¿Cómo sería esa aparición? Juan sale corriendo a decírselo a la Virgen. Ella tan serena, resplandeciente y llena de gozo.
Este que es tu hijo, soy Yo. La Virgen abraza a Juan, pero es Cristo a quien abraza.

Queremos ver a Jesús: Transfigurarse en Cristo

Jesús resucitado se aparece a Juan. La emoción de Juan fue tan grande que corrió a contárselo a María, su Madre. Jesús resucitado se le hizo sensible a Juan a través de María. Ella se había transfigurado en Cristo. Aquel mismo extraordinario fenómeno le estaba ocurriendo a María, ya que Juan había desaparecido de sus brazos para transformarse en Jesús. María era Jesús para Juan, y Juan era Jesús para María. ¡Jesús era todo en todos!

Queremos ver a Jesús: "Tu hermano resucitará"

Abelardo de Armas nos invita en “Queremos ver a Jesús”, a adentrarnos en la Resurrección de cada día, es decir, en la santificación actual. Creemos que el Señor ha resucitado y que nosotros vamos a resucitar junto a Él en el último día, pero ¿y hoy? En este momento, ¿tenemos confianza en la resurrección actual? Como ejemplos tenemos a Lázaro y al hijo pródigo.

Queremos ver a Jesús: Saber esperar

La Virgen María nos ha demostrado, a lo largo de toda su vida, la importancia de «saber esperar». Ella esperó siempre «guardándolo todo en su corazón». Esperó fiel e inconmovible al pie de la Cruz. Y esperó la resurrección cuando los hombres no tenían ya nada que esperar. La vida de un bautizado consiste en «saber esperar»: dejarse envolver en la ternura del amor de Dios, aunque no entendamos nada de lo que nos pasa.

Queremos ver a Jesús: Buscar a Dios

¡Cristo ha resucitado! Busquémosle. Lo que anhela el corazón del hombre es el encuentro con el Amor, con Cristo, gozo de la Pascua. Busquémosle para que este encuentro nos transforme en testigos de la resurrección.

 

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